
Este principio tiene consecuencias sorprendentes: el tiempo se dilata y las distancias se contraen al moverse a velocidades cercanas a la de la luz. En la vida real, las correcciones relativistas se tienen en cuenta en los satélites GPS: sin las fórmulas relativistas, la navegación se desviaría kilómetros en un día. Además, sin la constancia de c no se podría explicar la equivalencia entre masa y energía, la famosa E = mc².