Los agujeros negros lanzan chorros. La fuente TXS 0506+056 al principio parecía demasiado lenta para producir neutrinos. Pero nuevas observaciones de radio encontraron una perturbación oculta que viaja a 21 veces la velocidad de la luz. Es como el haz de una linterna en la niebla: un flujo interno rápido ilumina la envoltura lenta, explicando el retraso entre los neutrinos y los estallidos de radio. Entonces, ¿dónde nacen los neutrinos?
La galaxia TXS 0506+056 es un núcleo activo con un agujero negro supermasivo en el centro, rodeado por un disco de acreción. De sus polos emerge un chorro de plasma caliente, apuntando casi directamente hacia la Tierra. Debido a la expansión del universo, su luz se ha enrojecido, un efecto descrito por primera vez por Maarten Schmidt. En 2017, desde allí llegó un neutrino con una energía equivalente a la de un disco de hockey, pero las observaciones de la red de radiotelescopios mostraban que el chorro se arrastraba a solo 1–2 veces la velocidad de la luz, demasiado lento para semejante neutrino.
Al revisar 15 años de datos de radio, los científicos dejaron de perseguir grumos individuales y notaron una onda oculta que viajaba a una velocidad aparente de 21 veces la de la luz; este superluminosidad surge debido a las leyes de la relatividad de Einstein y Lorentz. El chorro funciona como una matrioska: en su interior se esconde un núcleo veloz invisible, y en el exterior, una envoltura lenta. El neutrino nace instantáneamente en el núcleo, pero el destello de radio solo se nota años después, cuando la onda de choque alcanza la envoltura y provoca la reconexión magnética. En 2021 la escena se repitió, lo que significa que los chorros matrioska están por todas partes.
🎯 Los blázares pueden crear la ilusión de movimiento de hasta 50 veces la velocidad de la luz, pero en TXS 0506+056, la onda récord estaba oculta tras una envoltura lenta. Fue encontrada solo cuando dejaron de perseguir grumos individuales.