Al fotografiar una estatua en la penumbra, te enfrentas a un dilema: una sola imagen brillante o muchas tenues desde distintos ángulos. En el primer caso, interfiere la granularidad por falta de fotones; en el segundo, los detalles se superponen. Los microescáneres de rayos X sufren los mismos males. Los científicos dedujeron una regla general: independientemente de la estrategia, la resolución mínima en cualquier punto de la imagen depende solo del número total de fotones capturados. Y esta dependencia es traicionera: para duplicar la nitidez, se necesitan ocho veces más fotones (raíz cúbica). Como si un fotógrafo al anochecer, para una imagen con el doble de detalle, tuviera que esperar no un segundo, sino ocho. La utilidad práctica: sabiendo esto, se puede calcular con precisión la relación óptima entre destellos y perspectivas. Los investigadores crearon una calculadora abierta: introduces los parámetros del tomógrafo y obtienes un mapa de resolución.
Para duplicar la nitidez, se necesitan ocho veces más fotones, algo así como si un fotógrafo al anochecer tuviera que acumular luz no un segundo, sino ocho, para que aparezcan detalles el doble de finos.