El ultrasonido se refleja en los órganos y dibuja sus contornos, pero en la imagen del ovario es difícil distinguir un quiste inofensivo con líquido de un nódulo canceroso sólido. Incluso los especialistas trazan los límites de manera diferente, y esto influye directamente en la elección del tratamiento.
El programa OvAi Focus resuelve este problema aprendiendo de miles de ejemplos. Su principio recuerda a la espectroscopia: así como los astrofísicos descomponen la luz de una galaxia en un espectro para determinar su composición química, el algoritmo descompone la imagen ecográfica en capas: aquí hay líquido en la cavidad, aquí tejido denso rico en carbono, y aquí el estroma sano.
Tras probarlo en 1081 mujeres de seis clínicas, el programa mostró una alta precisión. Para el tumor completo, la coincidencia con los contornos del médico (métrica DICE) alcanzó 0,87, y para la parte líquida, 0,85. Sorprendentemente, el ovario sano fue identificado peor por el programa: solo 0,62. Para la máquina es más fácil «ver» la patología. Gracias a esta delimitación, el médico evaluará los riesgos más rápido y no pasará por alto un peligro imperceptible.
Los quistes ováricos son tan comunes que casi todas las mujeres tienen al menos una vez en la vida un quiste microscópico; es parte del funcionamiento normal del organismo.
Un principio similar de «descomponer y observar» está en la base de los escáneres médicos de ciencia ficción de «Star Trek», que mostraban al instante cualquier órgano con el más mínimo detalle.