Una estrella envuelta en una manta invisible calienta más que ella misma. Así se ven las diez enanas rojas que han seguido los astrónomos del proyecto Hephaistos. Estas estrellas se encuentran a menos de 300 pársecs (unos 1000 años luz) de nosotros y emiten en el infrarrojo mucha más energía de la que sus modestos tamaños pueden explicar.
Los investigadores recopilaron datos de fotometría (medición del brillo) para los diez objetos, y para tres añadieron espectroscopía, la descomposición de la luz en colores. Resultó que las estrellas en sí no difieren de las enanas rojas normales: su masa, temperatura y edad están dentro de lo habitual. Pero lo extraño es que las tres cuyo espectro se analizó en detalle no muestran signos de juventud, aunque son las estrellas jóvenes las que suelen tener discos de polvo que producen un exceso térmico similar. Una estrella mostró una débil línea de hidrógeno, pero eso parece más una llamarada en la propia estrella que un disco de gas.
Por ahora, los autores no encuentran una explicación inequívoca para el exceso infrarrojo. Podría ser polvo remanente de la formación planetaria, o una galaxia de fondo lejana que casualmente apareció en el encuadre y brilla en el infrarrojo. Para dos estrellas, las nuevas imágenes del telescopio espacial James Webb ya mostraron que se superponen galaxias lejanas muy rojas. Para entenderlo del todo, se necesitan instrumentos aún más agudos: el propio Webb o el conjunto de radiotelescopios ALMA. Ellos podrán distinguir si tenemos polvo delante o una construcción grandiosa.
Esa manta que envuelve a estas enanas rojas aún no quiere revelar su naturaleza. Pero cada nueva mirada a través del telescopio levanta un borde, y algún día veremos qué se esconde dentro.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2607.25701
The infrared-flux excess of stars harbouring Dyson spheres represent one potential technosignature of extraterrestrial intelligence. In a previous Project Hephaistos paper, we highlighted seven M dwarfs within 300 pc with unusual infrared properties that seem to resemble those expected for Dyson spheres. In the present study, we present an analysis of photometric and, in some cases, spectroscopic data on these seven objects, plus three additional objects with similar properties, to further constrain their nature. The stellar parameters, derived from calibrated empirical relationships for M dwarfs, reveal no irregularities with respect to the overall M-dwarf population of main-sequence stars. While the infrared properties of our targets resemble those of circumstellar disks in a transitional state, the objects with spectroscopic data show no signs of youth usually associated with such objects. One of our spectroscopic targets does exhibit weak H$$\alpha$$ emission, but this is more likely attributed to stellar activity than to the gaseous accretion disk expected for a young star. After this analysis, we still find no clear explanation for the infrared excess of these stars, but note that observations with the JWST and/or the Atacama Large Millimeter/submillimeter Array would be able to probe scenarios in which the infrared excess is due to circumstellar dust emission or an infrared-bright background source that remains undetected at shorter wavelengths. For two of our stars, JWST observations have recently revealed superpositions with very red background galaxies.
La más fría de las enanas rojas estudiadas tiene una temperatura superficial de unos 2700 °C, la mitad que el Sol, pero aún más caliente que la lava en la boca de un volcán.
La idea de la esfera de Dyson inspiró el episodio «Relics» de la serie «Star Trek: La nueva generación», donde la tripulación del Enterprise encuentra una esfera abandonada alrededor de una estrella.