En lo alto de las montañas, donde el aire es transparente y silencioso, los físicos se preparan para cazar a unos invitados escurridizos del cosmos: los neutrinos. Estas partículas, como fantasmas, atraviesan la Tierra sin apenas dejar rastro. Pero a veces un neutrino choca contra un átomo y genera una lluvia de partículas que puede verse.
Los cazadores de neutrinos usan las montañas como un blanco gigante. Cuando un neutrino tau entra en la montaña, puede producir un leptón tau (un pariente pesado del electrón). Este sale disparado y se desintegra en el aire, creando un destello de luz. Así funcionarán los futuros telescopios TAMBO en Perú y TRINITY en Estados Unidos. Pero hay un truco especial: la resonancia de Glashow, un evento raro en el que un antineutrino electrónico con una energía determinada es absorbido por un electrón en la roca. Esa energía es de 6,3 PeV, un millón de veces mayor que la de los protones en el Gran Colisionador de Hadrones. Al ser absorbido, se genera un bosón W (la partícula que transmite la interacción débil). Este se desintegra rápidamente y, entre los restos, hay un antineutrino tau que el detector puede captar. Así, las montañas se convierten en un filtro que separa partículas y antipartículas.
Los cálculos muestran que un telescopio apuntando a la ladera de una montaña ve más de estos eventos que uno que mira a través de la Tierra. En 10 años de observaciones se puede medir cuántos antineutrinos electrónicos llegan en comparación con los neutrinos tau. Es como contar mariposas raras en un jardín: si de repente aparecen muchas, significa que algo ha cambiado. Así, un exceso de antineutrinos señalaría fuentes inusuales, como la desintegración de neutrones en chorros cósmicos o incluso nueva física.
Las montañas, que durante siglos han sido testigos mudos, se convierten en parte de un enorme instrumento. Y quizás sean ellas las que ayuden a escuchar la voz callada de los antineutrinos, que nos habla de cataclismos lejanos.
La energía del neutrino necesaria para la resonancia de Glashow es comparable a la de un mosquito en vuelo, pero concentrada en una sola partícula subatómica.