Cuando una estrella muchas veces más pesada que el Sol muere, se contrae y explota como supernova. No es solo un destello de luz: todo el proceso, desde el colapso del núcleo hasta la dispersión de la envoltura, genera una vibración del propio espacio. Estas ondas se denominan gravitacionales.
Los científicos tomaron docenas de modelos tridimensionales de explosiones y descubrieron que el rumor gravitacional de las supernovas se compone de dos partes. El sonido grave, con una frecuencia de alrededor de una décima de hercio, nace cuando los neutrinos (partículas ligeras) escapan de manera desigual. El agudo, por encima de cien hercios, lo produce la materia burbujeante en el centro. El sonido grave es el más fuerte. Su pico cae dentro del rango de las futuras antenas espaciales, que captarán las ondulaciones del espacio flotando libremente a millones de kilómetros de distancia entre sí.
Este rumor podría convertirse en una interferencia para otras búsquedas. Su intensidad es comparable al eco de los primeros instantes después del Big Bang. Para escuchar el susurro antiguo, los astrónomos tendrán que aprender a restar del ruido el estruendo de las estrellas moribundas.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2608.02747v1
Gravitational waves originating from unresolved sources, or stochastic gravitational wave backgrounds (SGWBs), carry precious information about the physics underlying their diverse sources, and represent an important target for future experimental searches. Here, we model the SGWB due to core collapse supernovae. Using an extensive collection of state-of-the-art, three-dimensional, multi-second supernova simulations, we characterize the two main components of this background: one at $$f \sim 10^{-2} - 1$$ Hz, due to anisotropic neutrino emission (the gravitational wave memory); the other at $$f \gtrsim 10^{2}$$ Hz, from the near-core matter dynamics. We find that the memory component offers the best prospects of detection, as its characteristic peak at $$f\sim 0.1$$ Hz is within the reach of future space-born detectors. At the peak, the energy density might be comparable to that of backgrounds from slow roll inflation and from possible cosmological relics, thus potentially impacting searches of these important signals.
La memoria gravitacional de los neutrinos se asemeja a una deformación residual: tras el paso de la onda, el espacio no vuelve a su estado original, sino que queda ligeramente estirado.