Los sistemas cuánticos de muchas partículas son la base de las futuras computadoras y redes seguras. Pero cuantas más partículas, más difícil es entender cómo están organizados: el número de estados posibles crece en avalancha. El método habitual, medir todo de manera exhaustiva, requiere una cantidad de tiempo increíble.
Los físicos idearon un atajo: no reconstruir todo el sistema, sino observar solo sus partes pequeñas, como si para evaluar la calidad de un pastel no lo probaras entero, sino que tomaras varios trozos de diferentes lugares. En un experimento con partículas de luz (fotones), reconstruyeron todas las correlaciones por pares entre las partículas realizando solo 25 mediciones en lugar de las 225 que se necesitarían para una descripción completa.
Resultó que incluso con estos pequeños fragmentos se puede afirmar con confianza que el sistema es genuinamente cuántico y entrelazado. Además, este método tolera mejor el ruido que los criterios anteriores. Esto significa que las redes cuánticas complejas podrán verificarse de manera más rápida y fiable.
En el experimento se utilizaron partículas de luz, fotones, que se encontraban simultáneamente en cuatro estados diferentes, como si una moneda no fuera cara o cruz, sino varias opciones a la vez.