El telescopio de rayos X XMM-Newton observó la galaxia Mrk 1044 durante dos horas seguidas. En su interior hay un agujero negro alrededor del cual gira gas sobrecalentado. Ese gas brilla en rayos X y su luminosidad parpadea: a veces más brillante, a veces más tenue.
Durante los primeros treinta minutos, el parpadeo de los rayos X blandos y duros iba al mismo ritmo. Luego, la emisión dura empezó a retrasarse respecto a la blanda, como un eco. Mientras tanto, el brillo total apenas cambiaba. El retraso era tan grande que en la gráfica de brillo frente a dureza se formó un bucle con forma de letra O.
El retraso apareció de repente, en una hora de observación. Eso significa que la corona se estiró rápidamente. Dos indicios más lo confirman: la emisión se volvió más suave y la línea de hierro en el espectro se hizo más estrecha y débil. Estas reconfiguraciones rápidas de la corona son algo nuevo en astrofísica.
Una hora después, la corona podría haberse vuelto a contraer, pero no lo vimos. Ahora está claro: hay que mirar los intervalos cortos de tiempo, no los promedios. El agujero negro cambia más rápido de lo que pensábamos.
El bucle en la gráfica de brillo frente a dureza se parece al que dibuja la temperatura corporal durante una fiebre: primero sube, luego baja, y en la gráfica forma una curva cerrada.
En 'Interstellar', la nave atraviesa el disco de acreción, esa misma corona sobrecalentada, solo que en la película es estática, mientras que en la realidad respira y cambia en cuestión de minutos.