Las galaxias tenues dispersas por el cúmulo de Perseo parecen fantasmas entre vecinos brillantes. Son tan difusas que los objetos lejanos se transparentan a través de ellas, y contienen cientos de veces menos estrellas que nuestra Vía Láctea. Los astrónomos apuntaron un espectrógrafo —un instrumento que descompone la luz de las estrellas en colores, como un prisma hace con el arcoíris— hacia seis de estos objetos y se asomaron a su pasado.
La luz reveló que las estrellas de estas galaxias no son jóvenes: en promedio tienen unos siete mil millones de años, es decir, más de la mitad de la edad del universo. Son pobres en elementos pesados —hierro, magnesio y demás— que nacen en el interior de las estrellas y se dispersan con las explosiones. En cambio, tienen más magnesio relativo al hierro que nuestro Sol. Esta firma química indica que las estrellas se formaron rápido y temprano, a partir de gas que aún no había acumulado muchos metales.
En tres de las galaxias se pudo medir cómo varía la composición de las estrellas desde el borde hasta el centro. En dos, el perfil es plano, como en las galaxias enanas normales, mientras que en una la metalicidad aumenta hacia el centro. Este comportamiento inusual podría estar relacionado con los cúmulos globulares: las fuerzas de marea de la galaxia pueden despedazarlos, y las estrellas liberadas, ricas en metales, se asientan más cerca del centro. Cuantos más cúmulos globulares tenga la galaxia, más fuerte es el efecto. Es como si en una sopa se disolvieran más cubitos de caldo: el sabor se intensifica hacia el centro del plato.
El estudio no encontró relación entre las propiedades de las estrellas y la forma en que la galaxia entró en el cúmulo: parece que las condiciones externas no influyen mucho en la vida interna de estos objetos tenues. Ahora los astrónomos planean estudiar más galaxias de este tipo para entender cómo sobreviven en un entorno denso y por qué sus estrellas son tan viejas.
Una de las galaxias estudiadas, DF11 en el cúmulo de Coma, por su composición química se parece a las galaxias tal como eran dos mil millones de años después del Big Bang, aunque ella misma existe en el universo actual.