
En astronomía, todos los elementos más pesados que el hidrógeno y el helio.En astronomía, 'metales' se refiere a todos los elementos químicos más pesados que el hidrógeno y el helio. Esta terminología refleja el hecho de que el hidrógeno y el helio se crearon en el Big Bang, mientras que los elementos más pesados se forjan en el interior de las estrellas y se dispersan mediante explosiones de supernova y vientos estelares. La 'metalicidad' de una estrella o galaxia —su abundancia de estos elementos más pesados— es un indicador clave de su edad y de la historia de formación estelar en su entorno.
El término 'metales' en este sentido astronómico se popularizó a mediados del siglo XX, especialmente por Walter Baade, quien lo usó para distinguir entre estrellas de Población I (ricas en metales) y estrellas de Población II (pobres en metales).
Los metales se producen mediante nucleosíntesis en las estrellas: los elementos hasta el hierro se crean por fusión en los núcleos estelares, mientras que los elementos más pesados que el hierro se producen principalmente mediante procesos de captura de neutrones (el proceso-s y el proceso-r) durante supernovas o fusiones de estrellas de neutrones. Estos metales se expulsan luego al medio interestelar, enriqueciendo el gas del que se forman nuevas estrellas. Así, cada generación de estrellas tiene una metalicidad mayor que la anterior, lo que convierte a la metalicidad en un reloj cósmico.
Las mediciones de metalicidad se utilizan para datar poblaciones estelares, trazar la evolución química galáctica, identificar las estrellas más antiguas del universo e incluso inferir la presencia de planetas, ya que la formación planetaria es más probable alrededor de estrellas ricas en metales.
La estrella más pobre en metales jamás encontrada, SMSS J031300.36-670839.3, tiene una abundancia de hierro aproximadamente 10 millones de veces menor que la del Sol, lo que indica que se formó a partir de gas enriquecido por una única supernova temprana.



















