Imagina un mapa donde en lugar de ciudades hay orbitales, y las carreteras entre ellos son el entrelazamiento. Una nueva red neuronal construye ese mapa para una molécula y, a partir de él, predice la energía de correlación de los electrones. La correlación es cuando los electrones se influyen entre sí, y esa influencia determina cómo se rompe la molécula o qué estado adopta.
Antes, para un cálculo preciso había que revisar un número enorme de configuraciones, como si un mensajero tuviera que recorrer todas las rutas posibles. La red neuronal aprende de ejemplos donde la energía ya se conoce y luego la predice para moléculas nuevas. Las características de los orbitales son su energía y su ocupación, y las aristas del grafo muestran cuán entrelazados están los orbitales: cuanto más ancha es la carretera, más fuerte es la conexión.
Lo que aportó el trabajo: se demostró que el mapa de entrelazamiento de los orbitales es suficiente por sí solo para una predicción precisa. No es necesario conocer las coordenadas de los átomos, solo las conexiones entre las nubes electrónicas. Esto acelera la búsqueda de nuevos materiales y catalizadores donde los estados de espín son importantes.
El error en la predicción de las brechas de espín para complejos de hierro fue inferior a 1 kcal/mol, aproximadamente la energía liberada al quemar una cerilla, distribuida en un mol de sustancia.