En la escena del crimen se encuentra una mancha. Antes, el perito le echaba una solución especial y la tira cambiaba de color si había sangre en la mancha. Pero si la sangre se había mezclado con saliva, la tira podía engañar. Ahora hay otra forma: un instrumento llamado espectrómetro de masas pesa los fragmentos de proteínas que quedan en la mancha. Cada fluido deja su propio conjunto de fragmentos, como una firma.
Los científicos han ideado tres formas de leer esa firma. La primera es como un diccionario: contiene 526 fragmentos de proteínas que aparecen solo en uno de los cinco fluidos. Si el instrumento encuentra uno de esos fragmentos, dice de inmediato de qué fluido se trata. La segunda compara cuántos fragmentos de un tipo hay en relación con otros. Por ejemplo, en la sangre hay mucha cantidad de una proteína, mientras que en la saliva casi no hay. Por ese equilibrio se puede saber qué había en la mezcla. A la tercera no se le enseñó nada de antemano: le dieron muchos ejemplos y ella misma encontró los patrones. Este método resultó ser el más preciso: en manchas puras no se equivocó ni una vez, y en mezclas se equivocó menos de una vez de cada veinte.
Lo más interesante es que los tres métodos usan fragmentos de proteínas casi distintos: solo 15 de los cientos resultaron comunes. Eso significa que se complementan, como tres testigos que vieron el mismo suceso desde ángulos distintos. Hoy este enfoque ya se puede usar en criminalística, sobre todo cuando hay que distinguir semen de células de la piel. Por ahora solo se ha probado en muestras puras y en mezclas hechas en el laboratorio. El siguiente paso es probarlo en manchas reales de escenas del crimen, donde las proteínas pueden haberse deteriorado por el tiempo o el calor.
Entre los 526 péptidos específicos hay fragmentos de proteínas que ya se utilizan en pruebas inmunocromatográficas de rutina: hemoglobina, α-amilasa, antígeno prostático específico, semenogelina y uromodulina. Pero el enfoque proteómico amplía el panel a cientos de péptidos, lo que aumenta drásticamente la especificidad.
En la serie 'CSI: Crime Scene Investigation', los peritos suelen determinar el tipo de fluido biológico con una única prueba rápida. Este trabajo acerca la realidad a la ficción, demostrando que la espectrometría de masas y el aprendizaje automático pueden ofrecer una respuesta igual de rápida y mucho más fiable, incluso para mezclas.