Un análisis de laboratorio de una muestra de sangre que se utiliza para evaluar condiciones de salud o marcadores de enfermedad.Un análisis de sangre es una prueba de laboratorio que se realiza en una muestra de sangre para evaluar la salud de una persona, diagnosticar enfermedades o monitorear un tratamiento. Mide diversos componentes como glóbulos rojos y blancos, plaquetas, glucosa, colesterol, hormonas y proteínas o marcadores específicos. Los análisis de sangre son uno de los procedimientos médicos más comunes porque la sangre transporta información sobre casi todos los sistemas del organismo.
El primer análisis de sangre práctico se atribuye a finales del siglo XIX, con el desarrollo del hematocrito y el recuento de células sanguíneas. La era moderna comenzó en la década de 1950 con analizadores automatizados, y desde entonces el campo se ha expandido para incluir pruebas moleculares como la PCR.
Una muestra de sangre se extrae típicamente de una vena y luego se analiza mediante máquinas automatizadas o técnicas manuales. Por ejemplo, un hemograma completo utiliza dispersión de luz e impedancia eléctrica para contar y dimensionar las células. Las pruebas químicas a menudo emplean reacciones enzimáticas que producen un cambio de color, medido por espectrofotometría. Métodos más nuevos, como los chips microfluídicos, usan sensores eléctricos u ópticos para detectar biomarcadores con volúmenes de muestra pequeños.
Los análisis de sangre se utilizan de manera universal en el diagnóstico clínico, desde chequeos rutinarios hasta la detección de infecciones, anemia, diabetes y marcadores de cáncer, y también se emplean en investigación para seguir cambios fisiológicos.
Una sola gota de sangre contiene alrededor de 5 millones de glóbulos rojos, y un análisis de sangre estándar puede detectar signos de un ataque cardíaco horas antes de que aparezcan los síntomas, midiendo los niveles de troponina.