Seis galaxias lejanas que los astrónomos observaron con el telescopio espacial resultaron estar más silenciosas de lo esperado. En ellas nacían muchas estrellas, así que deberían haber retumbado explosiones y propagarse ondas de choque, como círculos en el agua al lanzar una piedra. Pero no se hallaron rastros de esas ondas.
Para ver objetos tan lejanos, el telescopio contó con la ayuda de una lente natural: un cúmulo de galaxias en primer plano amplificó su luz, como una lupa. Los astrónomos midieron el brillo del gas en cada punto de la galaxia y lo compararon con cómo debería brillar el gas si hubiera sido sacudido por una onda de choque. No hubo coincidencia.
Quizás la energía de las estrellas se transfiere al gas de otra manera, sin sacudidas bruscas. O tal vez los métodos antiguos para detectar ondas de choque, probados en galaxias cercanas, no sirven para galaxias tan lejanas. Ahora los científicos tendrán que idear nuevas formas.
Los autores agradecen al equipo de construcción que cavaba un enorme hoyo cerca de la oficina del ISSI en Berna por su "banda sonora constantemente estridente, que no nos dejaba dormir y nos mantenía alerta mientras escribíamos este artículo".