En la fragua a las afueras del pueblo, el herrero aviva el fuego y las chispas vuelan hacia la oscuridad. Así, en la galaxia AEON-z5, el núcleo activo, como una fragua al rojo vivo, expulsa materia enriquecida con metales mucho más allá del disco estelar. El telescopio James Webb ha captado este proceso apenas mil millones de años después del Big Bang, cuando el universo era todavía muy joven.
El gas en la línea Hα+[N ii] se extiende hasta un radio proyectado de más de 4 kiloparsecs, lo que equivale a 2–2,5 veces el radio efectivo de la componente estelar, con una masa de unas 2×10^10 masas solares. El perfil central de la línea se descompone en tres componentes: un núcleo estrecho con una anchura de 88 km/s, un ala azul con un desplazamiento de −288 km/s, y un flujo rojo asimétrico dominante con un desplazamiento medio de +489 km/s y una anchura de 630 km/s. El ala de alta velocidad alcanza los 792 km/s, y un posible cúmulo separado tiene una velocidad de unos 2800 km/s. Es como si de la fragua no solo salieran chispas, sino también trozos enteros de metal incandescente.
Antes no estaba claro si los núcleos activos de galaxias, ya en los primeros mil millones de años después del Big Bang, podían expulsar gas enriquecido con metales hacia las afueras de las galaxias y al medio circundante. Ahora se ha descubierto la galaxia AEON-z5, donde la emisión de nitrógeno e hidrógeno se rastrea hasta 4 kiloparsecs, y la metalicidad del gas es cercana a la solar. Esto apunta a una transferencia real de materia procesada químicamente. Se comparó la distribución espacial de las líneas de emisión con el tamaño del disco estelar y se midieron las velocidades del gas a partir del desplazamiento de las líneas en el espectro sin rendija. El resultado puede servir como referencia para interpretar futuras observaciones de absorbentes metálicos y para calibrar modelos de retroalimentación en el universo temprano. Las chispas de la fragua se dispersan cada vez más lejos, y por fin vemos cómo se asientan en la oscuridad circundante, enriqueciéndola con metales para las futuras generaciones de estrellas y planetas.
La velocidad del posible cúmulo, 2800 km/s, es 10 veces la velocidad de una bala. Si tal cúmulo estuviera realmente asociado con la galaxia, recorrería la distancia de la Tierra a la Luna en dos minutos.
En la novela de Stanisław Lem «Fiasco» se describen los intentos de la humanidad por establecer contacto con una civilización oculta tras potentes emisiones de energía y materia. AEON-z5 recuerda que incluso las galaxias solitarias pueden expulsar materia a distancias enormes, creando estructuras que apenas comenzamos a distinguir.