Cuando pierdes el equilibrio, el cerebro tiene que reorganizarse al instante y tensar los músculos necesarios. En las personas con enfermedad de Parkinson, este proceso se rompe. Los científicos registraron la actividad eléctrica del cerebro de 17 pacientes y 18 personas mayores sanas mientras permanecían de pie sobre una plataforma que se sacudía de forma inesperada.
Resultó que, en los pacientes con enfermedad de Parkinson, cuanto más fuerte suena ese disco rayado en la zona del cerebro que planifica los movimientos, peor mantiene la persona el equilibrio. En las personas mayores sanas no existe esa relación. Esto significa que el ritmo beta no solo acompaña a la enfermedad, sino que estorba activamente al cerebro a la hora de procesar las señales del cuerpo.
Por ahora, este hallazgo no ofrece un tratamiento nuevo, pero sí indica hacia dónde mirar. Si se logra detectar los momentos en que el disco se atasca con especial fuerza, se podrá predecir qué pacientes corren riesgo de caerse. Y en el futuro, quizá aparezcan dispositivos que "recoloquen la aguja" con suavidad y devuelvan al cerebro su flexibilidad.
La corteza motora suplementaria (SMA), la región de la que se extraía la señal, participa en la planificación de los movimientos y se describió por primera vez en monos en la década de 1950. Su lesión en personas provoca el síndrome de la «mano ajena».
No publicado en arXiv. Aquí están su página, el PDF y la formalización: puede comprobarlo usted mismo, no solo leer nuestro análisis.