Un latido irregular, a menudo detectado mediante el análisis del electrocardiograma.La arritmia se refiere a cualquier irregularidad en el latido del corazón: demasiado rápido, demasiado lento o errático. Surge de alteraciones en las señales eléctricas que coordinan las contracciones del músculo cardíaco. Si bien algunas arritmias son benignas, otras pueden provocar complicaciones graves como accidentes cerebrovasculares o paro cardíaco. Detectar y caracterizar las arritmias es crucial para el diagnóstico y el tratamiento, y la investigación moderna se centra en técnicas de monitoreo no invasivas y de alta resolución.
El primer electrocardiograma humano fue registrado por Willem Einthoven en 1902, quien más tarde ganó el Premio Nobel en 1924. El término 'arritmia' se ha utilizado en la literatura médica desde el siglo XIX, pero la clasificación sistemática comenzó con la tecnología del ECG a principios del siglo XX.
El ritmo del corazón está gobernado por impulsos eléctricos que se originan en el nodo sinoauricular y se propagan a través del músculo cardíaco. Las arritmias ocurren cuando este sistema de conducción falla, creando sitios de marcapasos anormales o circuitos de reentrada. La detección típicamente utiliza un electrocardiograma (ECG), que registra la actividad eléctrica mediante electrodos en la piel. Métodos avanzados, como la magnetocardiografía, miden los campos magnéticos producidos por estas corrientes eléctricas, ofreciendo mayor sensibilidad y resolución espacial sin contacto directo con la piel.
La detección de arritmias se utiliza en cardiología clínica para diagnosticar afecciones como la fibrilación auricular, monitorear a pacientes después de una cirugía cardíaca y guiar tratamientos como la ablación por catéter. Los dispositivos portátiles y los registradores de bucle implantables dependen del análisis continuo del ECG para detectar irregularidades en tiempo real.
El campo eléctrico del corazón es tan fuerte que puede ser detectado por sensores colocados en la piel, pero la magnetocardiografía puede captar su contraparte magnética incluso a través de la ropa y sin ningún contacto con electrodos.











