
El puente que solo soporta lo finito
En el mundo de la lógica existe un puente. Se tiende sobre el abismo que separa la admisibilidad de una regla de su derivabilidad a partir de los axiomas. Mientras las reglas manejan un número finito de premisas, el puente es firme: en la lógica clásica, todo lo que no viola la verdad ya está contenido en la sintaxis. Pero al añadir premisas infinitas, los pilares empiezan a temblar. El puente, ay, no lo puede todo.
