The finite element method is a numerical technique for solving partial differential equations by subdividing a domain into smaller, simpler parts.El método de los elementos finitos es una estrategia matemática para resolver de forma aproximada ecuaciones diferenciales en dominios complejos. El problema continuo se reemplaza por uno discreto: el dominio se divide en subdominios simples (elementos, como triángulos o tetraedros), y la solución se aproxima mediante funciones polinómicas a trozos. Los ingenieros lo aprecian por su capacidad para trabajar con geometrías irregulares y distintos materiales. Desde pruebas de choque de automóviles hasta el flujo sanguíneo en arterias, el MEF convierte elegantes ecuaciones diferenciales en cálculos que proporcionan resultados visuales y útiles.
Las primeras ideas se remontan a los años 1940: A. Hrennikoff utilizó analogías reticulares, y R. Courant, polinomios a trozos. El término «elemento finito» fue introducido por R. W. Clough en 1960. El rápido desarrollo tuvo lugar en los centros aeroespaciales de Boeing y la Universidad de California en Berkeley. Los fundamentos matemáticos (conexión con los espacios de Sobolev, demostraciones de convergencia) fueron establecidos en los años 1970 por Babuška, Brezzi y otros.
El MEF transforma una ecuación diferencial (por ejemplo, de la teoría de la elasticidad) en una forma débil multiplicando por funciones de prueba e integrando. El dominio se cubre con una malla, y el campo desconocido se aproxima mediante una suma de funciones de forma en cada elemento. Al sustituir en la forma débil se obtiene el sistema Ku = f, donde K es la matriz de rigidez (dispersa, simétrica y definida positiva en muchos problemas). Se imponen las condiciones de contorno y se resuelve el sistema de forma iterativa o directa. El posprocesamiento calcula deformaciones, tensiones y flujos. El refinamiento adaptativo de la malla mejora la precisión donde los gradientes son elevados.
El diseño de aviones seguros, rascacielos e implantes médicos no sería posible sin él: las pruebas virtuales de resistencia, calentamiento y vibraciones descartan puntos débiles antes de la fabricación.
La mayor simulación por MEF de la convección del manto terrestre opera con una malla de más de mil millones de elementos y se calcula durante meses en supercomputadoras, ayudando a entender el movimiento de las placas tectónicas.











