Un ordenador cuántico que barre sus propios erroresImaginen una sala enorme donde miles de barrenderos barren el suelo al mismo tiempo. Cada uno conoce solo su tramo y empuja la basura hacia la pared más cercana, sin preguntar a ningún supervisor. Antes se pensaba que este enfoque era imposible para un ordenador cuántico: hay demasiados errores y hace falta un cerebro central que vea el conjunto.