
La reconexión magnética fue descrita por primera vez por el físico británico James Dungey en 1953. Comprendió que las erupciones solares podían surgir debido a la ruptura y reconexión de líneas magnéticas en la corona solar.
En un plasma (gas eléctricamente cargado), el campo magnético está congelado en la materia: las líneas de campo están atadas al plasma y se mueven con él. Si flujos de plasma con campos de direcciones opuestas chocan, en una región estrecha el campo casi desaparece y las líneas pueden romperse y reconectarse de otra manera. Es como si dos bandas elásticas que vuelan una hacia la otra chocaran y se entrelazaran: la energía de su movimiento se convierte en calor y un tirón.
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