
Los primeros experimentos numéricos se realizaron manualmente ya en el siglo XVII, pero realmente comenzaron con la aparición de las computadoras en los años 40 para calcular explosiones nucleares. En astrofísica, desde los años 60 se empezó a modelar cúmulos estelares.
Tomamos una ecuación compleja que describe, por ejemplo, cómo se mueven los planetas, y la descomponemos en pequeños pasos en el tiempo: ¿dónde estará el planeta dentro de un segundo? ¿Y dentro de otro segundo? Repitiendo esto millones de veces, obtenemos la trayectoria. Cuanto más pequeño es el paso, más preciso, pero se requiere más potencia de cálculo.