La Tierra se quitó las gafas de sol: por qué 2023 fue un año anómalamente caluroso ✛

Original: "Recent global temperature surge amplified by record-low planetary albedo"
arXiv:2405.19986 · 2024-05-30 · CC BY 4.0 · 4 min
En 2023, el planeta absorbió luz solar como nunca en los últimos 80 años, y esto, y no El Niño, explicó casi todo el salto de temperatura que no se podía justificar.

En el verano de 2023, los termómetros de todo el mundo marcaron cifras que ni los pronósticos más atrevidos esperaban. La temperatura media del planeta subió 1,48 °C por encima del nivel preindustrial, y ese salto de 0,17 °C rompió el récord anterior como si el clima hubiera cambiado de marcha de repente. Los científicos sabían que los gases de efecto invernadero seguían calentando la atmósfera y que en el Pacífico se estaba gestando El Niño, la corriente cálida que suele añadir calor. Pero incluso juntos, estos factores dejaban un misterioso hueco de unos 0,2 °C que ninguna causa habitual podía explicar. La respuesta llegó de un lado inesperado: el planeta dejó de reflejar la luz solar, como si se hubiera quitado las gafas de sol.

El albedo planetario es la fracción de luz solar que la Tierra refleja de vuelta al espacio. Si el albedo baja, el planeta absorbe más energía y se calienta más.

Las mediciones satelitales del balance de radiación CERES mostraron que en 2023 la Tierra absorbió 1,82 W/m² más de luz solar que el promedio de las dos décadas anteriores. Es como si cada metro cuadrado de la superficie del planeta hubiera recibido la potencia extra de una bombilla incandescente y media funcionando sin parar. El principal culpable fueron las nubes bajas, esos mullidos mantos blancos que suelen cubrir océanos y tierra a menos de dos kilómetros de altura. Su cobertura se redujo un 1,5 % en comparación con el nivel medio, lo que supone una disminución relativa del 4 %. La nubosidad cayó con especial fuerza sobre las latitudes medias del norte y los trópicos, y sobre todo en el océano Atlántico. Menos nubes, menos luz reflejada, superficie más caliente.

Para entender cuánto calor añadió la desaparición de las nubes, los científicos construyeron un modelo simplificado del balance térmico de la Tierra. Es como un libro de contabilidad donde los ingresos son la energía solar y los gastos, el calor que se escapa al espacio. El modelo mostró que, desde diciembre de 2020, las anomalías en la radiación absorbida podrían haber añadido unos 0,23 °C a la temperatura global de 2023. De ellos, 0,20 °C correspondieron a los cambios en las nubes y los 0,03 °C restantes, a la reducción del hielo marino y la nieve en las regiones polares. Para comparar, la contribución de El Niño se estimó en solo 0,07 °C y la del ciclo solar, en 0,03 °C. Así que las nubes fueron el director principal de la orquesta del calor anómalo, y no el clima habitual.

Retroalimentación de las nubes bajas: cuando el planeta se calienta, las nubes bajas se disipan, lo que reduce la luz reflejada y aumenta aún más el calentamiento. Es un bucle positivo que puede acelerar el calentamiento.

Pero, ¿por qué hay menos nubes? Esta es la pregunta clave, y la respuesta determinará lo preocupante que sea el futuro. Una posibilidad es la variabilidad natural del clima, por ejemplo, la Oscilación Multidecadal del Atlántico, que reconfigura lentamente las corrientes oceánicas y la capa de nubes. Otra es el endurecimiento de las normas sobre el combustible de los barcos, que ha reducido la cantidad de aerosoles en la atmósfera, y son precisamente los aerosoles los que ayudan a formar las nubes. Y la tercera, la más inquietante, es esa misma retroalimentación de las nubes bajas que los modelos predijeron hace tiempo pero que no se había podido observar. Si la tendencia continúa, la sensibilidad climática de la Tierra estará más cerca del límite superior de las estimaciones, y el presupuesto de carbono restante para 1,5 °C será menor de lo que se pensaba.

La Tierra se quitó las gafas de sol en 2023, y el mundo lo sintió en la piel. Ahora la tarea de los científicos es entender si lo hizo por casualidad, debido a fluctuaciones naturales, o si las gafas se rompieron para siempre, poniendo en marcha un bucle que calentará el planeta más rápido. De la respuesta depende lo urgente que sea reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. Porque si las nubes siguen disipándose, cada año próximo podría traer nuevos récords de calor, y entonces el umbral de 1,5 °C no será una línea lejana en un gráfico, sino una etapa ya superada.

En 2023, la Tierra absorbió luz solar como si de su superficie hubiera desaparecido una película reflectante del tamaño de todo el océano Ártico. La anomalía de radiación absorbida de +1,82 W/m² equivale al calor adicional de unos 300 millones de hervidores eléctricos funcionando constantemente.

La historia de cómo las nubes dejan de reflejar la luz y el planeta se calienta rápidamente recuerda a la novela de Kim Stanley Robinson 'El Ministerio del Futuro', donde la catástrofe climática comienza con un golpe de calor inesperado. Solo que en la realidad los culpables no fueron tecnologías inventadas, sino las nubes bajas comunes.

Científicos
Ludwig BoltzmannJoseph von FraunhoferGalileo GalileiNicolaus Copernicus
Conceptos
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