Los científicos han encontrado un «fósil cósmico»: una gigantesca envoltura calentada cerca de un agujero negro. Se asemeja a la huella de una explosión de supernova y demuestra por primera vez que algunos agujeros negros nacen precisamente así: tras el colosal colapso de una estrella. ¿Qué otros secretos pueden esconder estos «fantasmas» de la muerte estelar?
La vida de las estrellas masivas termina con una explosión colosal: una supernova. Después puede quedar un agujero negro, pero durante mucho tiempo no se vieron rastros directos de este escenario. Ahora los astrónomos han distinguido alrededor del agujero SS 433 una envoltura de gas incandescente, como un anillo de vapor sobre una taza de café gigante. El análisis de la radiación mostró que este "vapor" tiene solo 20-30 mil años, un instante cósmico. La composición del gas y una nube vecina de hidrógeno frío confirman que fue expulsado precisamente por la explosión, no por los chorros del propio agujero. Un hecho inesperado: el agujero negro ahora está absorbiendo materia de su propia envoltura en enfriamiento; se alimenta de las "cenizas" de su nacimiento. Su progenitor era más pesado que 25 soles. Hallazgos como este ayudan a precisar qué estrellas se convierten en agujeros negros y a explicar de dónde vienen las partículas de alta energía que bombardean la Tierra.
🎯 La luz de la explosión viajó hasta nosotros 18 mil años: podría haber sido observada por gente de la Edad de Piedra, cuando aún deambulaban mamuts por la Tierra.