Una multitud densa es como un resorte comprimido: cada empujón se transmite de persona a persona, provocando a veces estampidas peligrosas. Los investigadores aún no comprenden del todo estas fuerzas ocultas, por lo que los viejos modelos de comportamiento de multitudes necesitan ser revisados. ¿Qué pasaría si algún día pudiéramos prever estas situaciones, como los meteorólogos que predicen una tormenta?
En espacios reducidos, la multitud se comporta como agua en una tubería: cuanta más gente, mayor es la presión. Al mismo tiempo, aumenta la entropía —medida del caos— y un solo empujón provoca una ola de compresión que, como las ondas gravitacionales, atraviesa instantáneamente la multitud, derribando a la gente. Antes se modelaba el movimiento de las multitudes como un gas ideal, ignorando el contacto físico. Ahora los científicos tienen en cuenta las fuerzas de compresión: con una densidad superior a 6 personas por metro cuadrado, los pulmones no pueden expandirse y la persona se asfixia de pie. Este análisis ayuda a los arquitectos a crear espacios más seguros. Sorprendentemente, una multitud silenciosa suele ser más peligrosa que una que grita: el silencio impide tomar conciencia del peligro hasta que es demasiado tarde.
🎯 La mayor densidad registrada es de 9 personas por metro cuadrado: el pecho está tan comprimido que es imposible respirar.
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