Se propone un modelo donde la fuente de las ráfagas rápidas de radio son descargas eléctricas en los discos de acreción (discos de materia que cae) alrededor de agujeros negros. En el plasma del disco, la dispersión Compton separa cargas, formando una especie de condensador; el equilibrio entre la presión de radiación y las fuerzas electrostáticas evita su ruptura. Cuando se rompe la estabilidad, se produce una descarga que genera una ráfaga de radio. La comparación con observaciones, como el evento FRB2018725A, ha permitido refinar los parámetros del modelo y estimar la carga acumulada.
Los estallidos rápidos de radio son destellos de ondas de radio que duran milisegundos, pero con una potencia comparable a la energía que produce el Sol en un día. Su naturaleza siguió siendo un misterio durante mucho tiempo. Ahora, los astrofísicos han propuesto una idea simple: estas señales no son más que chispas eléctricas gigantes en los discos alrededor de los agujeros negros.
Alrededor del agujero negro gira un disco de gas incandescente. La intensa radiación actúa como un viento racheado: los electrones ligeros son expulsados hacia afuera, mientras que los núcleos pesados se quedan en su sitio. Así, el disco se convierte en algo parecido a una nube de tormenta, solo que la tensión eléctrica se acumula no para un rayo, sino para un estallido de radio.
Cuando la tensión rompe el aislamiento, la carga acumulada se libera instantáneamente y registramos un estallido rápido de radio.
Los científicos probaron el modelo con uno de los estallidos conocidos y obtuvieron una coincidencia exacta con su retrato espectral, es decir, cómo se distribuye la energía entre las frecuencias. Esto permitió calcular densidades y cargas. Un mecanismo similar probablemente funciona también en las estrellas de neutrones, los restos superdensos de estrellas que explotaron.
🎯 La energía liberada en un milisegundo de un estallido rápido de radio puede superar la energía que irradia el Sol en varios días.