El detector «Carpet-3» captó un fotón superenergético de un estallido de rayos gamma que llegó con mucho retraso y no se atenuó, aunque debería haberlo hecho. Es como si un rayo de sol atravesara una espesa niebla sin pérdidas. Para explicar el misterio, los científicos supusieron que a velocidades enormes las propiedades de la luz cambian ligeramente. ¿Podría esta partícula abrir la puerta a una nueva física?
En octubre de 2022, el destello de rayos gamma GRB 221009A, nacido del colapso de una estrella en un agujero negro, se convirtió en el más brillante de la historia. Una hora después, el detector captó un único fotón con una energía de 300 TeV: como un mosquito comprimido en una partícula subatómica. Según el Modelo Estándar, ese fotón debería haberse dispersado en la luz de fondo del universo en expansión, pero viajó miles de millones de años intacto y, además, llegó tarde.
La explicación se busca en la ruptura de la constancia de la velocidad de la luz. Es como con los trenes: para un expreso de altísima velocidad, los rieles se comban ligeramente, cambiando el tiempo de viaje. En la gravedad cuántica, que reconcilia las ideas de Einstein con los cuantos, se admite algo así: a energías colosales, la velocidad de la luz fluctúa de forma apenas perceptible. Esto explicaría tanto la «impenetrabilidad» del fotón como el retraso. El efecto es minúsculo y solo se nota a escalas de Planck, donde, según Hawking, el espacio-tiempo burbujea.
Ironía del destino: al destello lo apodaron BOAT (Brightest Of All Time, «bote» en inglés), pero el fotón capturado es solo una gota de la energía que escapó del agujero negro. Una velocidad de la luz variable promete nueva física y tecnologías inimaginables.
🎯 Al destello de rayos gamma lo apodaron BOAT (bote), pero el fotón capturado es solo una gota de su energía total.
🎬 La idea de una velocidad de la luz variable ha sido utilizada por autores de ciencia ficción, por ejemplo en la novela 'Spin' de Robert Charles Wilson.