Los científicos ya han encontrado tres objetos interestelares que ingresaron al sistema solar. Podemos examinarlos en busca de rastros de tecnología extraterrestre, como mensajes en botellas lanzadas al océano cósmico. Un nuevo y potente telescopio pronto encontrará miles de estos visitantes, y necesitamos anticiparnos para saber cómo detectar señales artificiales en ellos. ¿Y si entre ellos se esconde una creación de otra inteligencia?
En 2017, los astrónomos detectaron un extraño objeto proveniente de otra estrella. ‘Oumuamua, el primer visitante interestelar, aceleraba al alejarse del Sol, como si tuviera un motor. Los bloques comunes de hielo y roca no se comportan así.
El nuevo telescopio Vera Rubin descubrirá decenas de miles de estos visitantes. Para saber si son sondas de alguien, los científicos estudiarán sus «modales»: cómo varía su brillo (fotometría) y qué rastro deja su luz en la franja del arcoíris — la espectroscopía revelará su composición química. Pero existe el riesgo de confundir lo alienígena con lo artificial: no tenemos idea de cómo es un típico pedrusco interestelar. Una anomalía para el Sistema Solar puede ser normal en otros rincones de la galaxia.
Por eso, la observación de los visitantes se hará con un protocolo estricto, como aduaneros con un detector. Y si entre miles aparece al menos un objeto fabricado, la humanidad dejará de sentirse sola para siempre.
🎯 El primer visitante interestelar, ‘Oumuamua, al alejarse del Sol no frenaba, sino que aceleraba, como un bote con motor. Esto hizo sospechar que podría ser artificial.
🎬 Arthur C. Clarke en «Cita con Rama» describió la llegada de un misterioso cilindro que resultó ser una nave extraterrestre: esta historia resuena con nuestros visitantes interestelares.