La medición del estado cuántico de un electrón individual, vinculado a la superficie del helio superfluido, ha sido un desafío pendiente, a pesar de lo prometedores que son estos electrones para cúbits de espín escalables. En el experimento se utilizó un dispositivo híbrido de electrodinámica cuántica, que combina un punto cuántico y un resonador superconductor de alta impedancia. Por primera vez se demostró un acoplamiento fuerte entre el campo de microondas del resonador y el estado cuántico vibracional del electrón. La constante de acoplamiento g/2π alcanzó los 118 MHz, superando tanto la tasa de decoherencia del movimiento del electrón como las pérdidas del resonador. Este trabajo abre nuevas posibilidades para estudiar la interacción luz-materia a nivel de electrones individuales y constituye un paso importante hacia el control de cúbits de espín sobre helio.
El helio superfluido es un líquido sin fricción, tan fluido que se filtra a través de las paredes del recipiente, llevándose las impurezas. En su superficie, los electrones flotan como corchos. Este aislamiento los hace casi invulnerables e ideales para la información cuántica.
El problema es que medir un solo electrón destruye su frágil estado, lo que se conoce como decoherencia, la rápida pérdida de la individualidad cuántica. La solución fue acoplarlo con un resonador de microondas, una cámara de eco donde los fotones rebotan durante mucho tiempo sin atenuarse. Cuando el movimiento del electrón se sincroniza con este eco-ritmo, se produce resonancia e intercambian energía.
Ahora, el estado del electrón se puede leer a través de los cambios en la señal de microondas del resonador, como si se escucharan las ondas del movimiento de un corcho. Esto resuelve el problema de medir un electrón individual y abre el camino hacia procesadores cuánticos escalables: cientos o miles de electrones-corcho en una sola película de helio. El siguiente paso es usar el espín (giro intrínseco) del electrón como portador de datos.
🎯 A una temperatura de 0,1 K, 3000 veces más fría que la temperatura ambiente, el helio deja de hervir y se convierte en una película superfluida que aísla perfectamente los electrones.
🎬 En el futuro, los procesadores cuánticos podrían funcionar sobre una película de helio superfluido que se limpia a sí misma al filtrarse a través de canales microscópicos.