Las erupciones cuasiperiódicas (QPE) son destellos de rayos X repetitivos provenientes de agujeros negros supermasivos. Al comparar datos de 2024 y 2025, los astrónomos descubrieron que en el objeto Ansky los destellos se volvieron cuatro veces más potentes, y tanto su duración como el período de repetición se duplicaron. El perfil de los destellos se hizo asimétrico, con un decaimiento prolongado. Esta deriva de parámetros se puede comparar con un metrónomo cósmico que de repente cambió su tempo y volumen. Una posible causa es la evolución de la interacción entre una corriente de materia y el disco de acreción en un sistema formado por un agujero negro y un pequeño objeto compacto (EMRI).
En el centro de una gran galaxia se esconde un agujero negro gigantesco, una región de la que ni siquiera la luz puede escapar. Pero a veces, como un faro, emite destellos regulares de rayos X. En 2025, en el objeto Ansky, este faro cambió repentinamente su señal: los intervalos entre los destellos aumentaron de 5 a 10 días, pero cada uno se volvió cuatro veces más energético y dura el doble. La atenuación ahora es más lenta, como si la fuente no se apagara de golpe, sino que se extinguiera lentamente.
La causa probable es un acompañante masivo (una estrella o una nube de gas) que roza el disco giratorio de material incandescente alrededor del agujero. Bajo el efecto de la curvatura del espacio-tiempo, predicha por Einstein, la órbita de este acompañante cambia, y con ella el ritmo de las señales. Tal vez estamos presenciando las últimas vueltas antes de que la estrella desaparezca para siempre.
Para desentrañar la mecánica, los astrónomos seguirán realizando mediciones de brillo y análisis espectral de la radiación.
🎯 Aunque los destellos se repiten casi como un reloj, el intervalo entre ellos puede fluctuar ligeramente, por eso se les llama cuasiperiódicos (casi periódicos).
🎬 Vienen a la mente involuntariamente historias sobre señales de civilizaciones extraterrestres, pero aquí funciona la física pura.