Las supernovas tipo Ia son los faros principales para medir distancias en el cosmos. Pero un nuevo estudio ha mostrado: con el tiempo, estos faros 'envejecen' y brillan menos, como bombillas que pierden intensidad. Este descubrimiento cambia nuestra imagen de la expansión del universo: quizás ya no se acelera, sino que se frena. ¿Y si la energía oscura no es eterna?
Los astrónomos usan las supernovas de tipo Ia como velas. Se creía que su brillo era constante. El descubrimiento de la aceleración del Universo basado en ellas otorgó el Premio Nobel a Adam Riess, Saul Perlmutter y Brian Schmidt. Pero mediciones de la edad de las estrellas progenitoras revelaron: cuanto más vieja, más tenue es la explosión (5,5 sigmas). Cuanto más lejos miramos, más brillantes parecen las supernovas, lo que distorsiona la imagen de la expansión del Universo. Es como si las velas viejas dieran menos luz y calculáramos mal las distancias.
Al añadir al análisis el "eco" del Universo temprano (oscilaciones acústicas bariónicas) y la radiación de fondo, la discrepancia con la energía oscura constante crece hasta unos impresionantes 9 sigmas. El resultado más sorprendente: la aceleración del Universo posiblemente ya se ha detenido.
🎯 Las supernovas de tipo Ia nacen cuando una enana blanca roba material de una estrella compañera y, al alcanzar una masa crítica, explota. A pesar de su nombre 'Ia', no tienen relación con las clases estelares; es una clasificación histórica basada en sus espectros.