En octubre-noviembre de 2025, el cometa interestelar 3I/ATLAS (un visitante de otro sistema estelar) pasará cerca de las trayectorias de las sondas Europa Clipper y Hera. Gracias a una rara coincidencia, sus caminos podrían cruzarse con la cola iónica del cometa: un flujo de plasma arrastrado por el viento solar. Esto permitiría a los instrumentos registrar directamente la composición de la cola, los cambios en el viento solar y el característico campo magnético que envuelve al cometa como una capa. Un experimento así sería como tomar una muestra de materia de otra cuna estelar sin salir del Sistema Solar.
La cola del cometa 3I/ATLAS, extendida por millones de kilómetros, está compuesta de gas enrarecido y diminutas partículas de polvo. A finales de octubre de 2025, dos sondas terrestres se sumergirán en ella: Europa Clipper y Hera. Ninguna fue diseñada para encontrarse con un cometa: Clipper viaja hacia una luna de Júpiter, Hera hacia un asteroide. Pero sus trayectorias se cruzaron casualmente con la cola.
Los instrumentos a bordo captarán partículas de polvo y hidrógeno, y medirán cómo cambia el flujo de partículas cargadas del Sol.
El análisis de su composición revelará si otros mundos se parecen al nuestro. Es como tomar una muestra de un océano desconocido. Estos datos transformarán las vagas conjeturas sobre otros sistemas planetarios en química medible.
🎯 El cometa 3I/ATLAS fue descubierto en 2025: es apenas el cuarto objeto interestelar detectado por los humanos, después del asteroide Oumuamua.