La interacción de la luz y el sonido de alta frecuencia es un área clave de la fotónica integrada y la óptica cuántica. Sin embargo, las típicas estructuras optomecánicas suspendidas sufren de una mala disipación del calor, lo que genera ruido térmico debido a la absorción de luz. Se presenta un resonador optomecánico de cristal de silicio sin puente (release-free) a escala de chip, que funciona a temperaturas criogénicas. En comparación con una estructura de nanoviga suspendida, suprime el efecto termoóptico en 18 dB y mantiene la ocupación de los modos fonónicos cerca de la unidad con una energía óptica intracavidad 35 dB mayor. Las mediciones con resolución temporal revelaron una rápida termalización inicial, determinada por el tiempo de amortiguación mecánica. Estos resultados refuerzan la posición de los sistemas sin puente como una vía hacia la electrooptomecánica clásica y cuántica de bajo ruido y alta potencia, por ejemplo, para convertidores de frecuencia entre fotones de microondas y ópticos.
En los microchips, la luz inevitablemente calienta el material, provocando fluctuaciones térmicas — empujones caóticos que alteran el funcionamiento preciso. Los dispositivos comunes son como una cuerda tensada en un marco endeble: el mínimo calentamiento la desafina. Los ingenieros crearon un chip donde todos los elementos están fijados firmemente, como las cuerdas en la sólida tabla armónica de un piano de cola. El calor se disipa 60 veces más eficazmente (la diferencia entre un susurro y una conversación en voz alta). Mediante mediciones precisas de luz y análisis espectral, los científicos observaron que el ruido cayó tanto que se puede aplicar un rayo láser mucho más potente, mientras que los cuantos de sonido — fonones — permanecen puros. Este puente optomecánico conecta microondas y luz, acercando el internet cuántico. Un giro inesperado: a temperaturas de helio líquido, los fonones se convierten en portadores ideales de información cuántica — cúbits, que funcionan sin un solo error.
🎯 A temperaturas cercanas al cero absoluto, los fonones se convierten en cúbits ideales: ya se pueden realizar operaciones cuánticas con ellos sin ruido térmico.
🎬 Estos chips convierten la luz en sonido y viceversa, como puentes entre mundos de ciencia ficción donde la información se desliza sin pérdidas.