Las baterías cuánticas pierden energía debido a la decoherencia (interacción con el entorno), lo que provoca su envejecimiento. La solución: átomos gigantes con conexiones no locales, entrelazados en una «trenza», donde los canales de ruido, como olas que se encuentran, se cancelan mutuamente sin interferir con la transferencia de energía del cargador a la batería. Esta configuración trenzada es más eficaz que los esquemas separados o anidados. También se propone un método de carga dirigida, reversible mediante flujo magnético. El resultado es una receta para baterías cuánticas duraderas.
Las baterías cuánticas pierden energía debido a la entropía: la tendencia al desorden. Así como los cables dispuestos en paralelo captan interferencias, los contactos de la batería con el entorno crean canales de fuga. La solución es trenzar en una trenza los átomos gigantes que sirven de cargador y acumulador. En ese entrelazado, los puntos de conexión con la guía de ondas anulan las ondas parásitas: la cresta de una se encuentra con el valle de otra y la fuga desaparece. Mientras, el flujo útil de energía viaja casi a la velocidad de la luz, sin verse afectado por las interferencias.
Un sorprendente beneficio adicional: cambiando el campo magnético, se puede convertir la batería en un «diodo» cuántico que solo deja pasar la energía en una dirección. Aunque estos dispositivos aún están fuera del modelo estándar de la física, abren el camino a acumuladores de energía duraderos.
🎯 Las baterías cuánticas se cargan más rápido cuanto más grandes son, en contra de la lógica habitual.
🎬 La idea de baterías sin pérdidas recuerda a tecnologías de «Star Trek»: allí la energía se transmite por guías de onda a enormes distancias sin fugas.