La termodinámica tradicional afirma que el calor se transfiere espontáneamente solo del cuerpo caliente al frío. Sin embargo, si el orden de las interacciones de un sistema cuántico con dos reservorios se vuelve indefinido (efecto de 'orden causal borroso'), el calor a veces fluye del frío al caliente. Basándose en este efecto paradójico, se ha diseñado un ciclo cuántico de Otto capaz de funcionar simultáneamente como refrigerador y producir trabajo útil. Es notable que este efecto se ha confirmado en un experimento con fotones individuales: las correlaciones cuánticas desafían las intuiciones habituales.
El agua siempre fluye hacia abajo, y el calor, de lo caliente a lo frío. Así lo dicta la энтропия. Pero el mundo cuántico encuentra atajos.
Los físicos hicieron que partículas de luz interactuaran con un medio caliente y otro frío en una secuencia incierta, como una moneda lanzada que aún no ha caído. Mediante фотометрии (medición del brillo) y спектроскопии (análisis del color), observaron que a veces el calor fluía de lo frío a lo caliente, como si el agua corriera hacia arriba.
A partir de este efecto se construyó un ciclo cuántico de Otto, un diminuto motor-refrigerador que no quema combustible, sino que extrae energía de la propia diferencia de temperaturas. Enfría y genera trabajo útil al mismo tiempo, como si su refrigerador cargara el teléfono además de enfriar. Este resultado replantea los trabajos de Больцмана sobre la irreversibilidad, de Максвелла sobre la luz y de фон Неймана sobre las mediciones cuánticas.
🎯 Este efecto evoca al demonio de Maxwell, un experimento mental que se creía que violaba las leyes de la física. Pero aquí el atajo es legítimo y se basa en la incertidumbre cuántica del orden de los eventos.