El telescopio espacial James Webb miró al universo joven y vio galaxias extrañas. Los científicos enseñaron a una red neuronal a clasificarlas sin pistas, y esta encontró tipos nunca vistos. Es como si un botánico descubriera de repente nuevas especies de flores en un jardín olvidado hace mucho tiempo.
🎯 El James Webb es tan sensible en el infrarrojo que podría detectar el calor de un abejorro en la superficie de la Luna.