Los científicos usaron un algoritmo inteligente que clasifica automáticamente galaxias distantes según sus espectros, obtenidos con el telescopio James Webb. Es como si un programa ordenara fotos en álbumes sin saber de antemano qué hay en ellas. Así se logró descubrir tipos inusuales de galaxias que nadie había destacado antes. ¿Qué otras sorpresas nos depara el joven universo?
El telescopio James Webb ha recopilado miles de espectros de galaxias lejanas: las huellas dactilares de su luz. Para no ahogarse en esta diversidad, los astrónomos encargaron al programa que clasificara los hallazgos. Pero actuó como un naturalista en una costa desconocida: sin saber de antemano qué especies aparecerían, agrupaba los objetos por su parecido externo. En lugar de conchas, patrones espectrales. El algoritmo encontró familias por sí solo: las típicas espirales y elípticas, y entre ellas, unas raras «perlas azules».
Este «biólogo automático» acelerará cientos de veces la revisión de archivos y pescará anomalías que merecen una mirada atenta. Y el primer botín del Webb ya demostró que incluso en la rutina cósmica se esconden maravillas.
🎯 El James Webb es tan sensible en el infrarrojo que podría detectar el calor de un abejorro en la superficie de la Luna.