Los físicos convirtieron un electrón solitario en un diamante en un diminuto motor que no funciona con calor, sino con coherencia cuántica. Tras varios ciclos, produjo casi el doble de energía que un análogo térmico convencional. Estas baterías cuánticas podrían ser la base de las máquinas del futuro, donde cada pieza obedece las leyes del microcosmos.
🎯 La coherencia cuántica es extremadamente frágil: la más mínima interferencia rompe el ritmo. Sin embargo, este motor funciona a temperatura ambiente normal, sin necesidad de voluminosos refrigeradores. Tal robustez parece casi un milagro, y promete que algún día las máquinas cuánticas saldrán de los laboratorios.