Diminutos agujeros negros, nacidos en el fuego del Big Bang, pueden no solo inflar el Universo hasta tamaños gigantescos, sino también hacerse pasar por energía oscura. Su gravedad no atrae, sino que repele la materia, y esto podría resolver el principal enigma cosmológico de la década.
🎯 Un agujero negro con la masa de un asteroide, comprimido al tamaño de un protón. Se evapora más rápido que un destello de luz, pero puede inflar todo el Universo.