En el espacio-tiempo de Kerr máximamente extendido (agujero negro en rotación) se hallan rayos de luz que atraviesan ambos horizontes y la singularidad anular, conectando nuestra región con otro universo asintóticamente plano. Se identifica una zona especial de parámetros —la «garganta interna»— donde los fotones no tienen puntos de giro, y ángulos polares prohibidos que limitan el alcance de un observador remoto. Las soluciones analíticas y numéricas en coordenadas de Eddington-Finkelstein refinan las fórmulas anteriores. Las simulaciones para un observador en la región de r negativo muestran una fuerte distorsión e inversión de la imagen, lo que recuerda a la óptica de los agujeros blancos.
Un agujero negro común es una trampa de la que nada escapa. Pero un agujero en rotación es diferente: en su centro no hay un punto, sino un anillo de materia infinitamente comprimida. El espacio aquí está curvado al límite, y los rayos de luz trazan bucles inimaginables.
Una nueva investigación revela que finos haces de luz se deslizan a través de este anillo, como un hilo por el ojo de una aguja. El más mínimo error y el rayo muere, pero un acierto preciso lo lanza a un universo reflejado como un espejo, con leyes invertidas. Desde allí, nuestro cielo se vería invertido y distorsionado.
Por lo tanto, la información que cae en un agujero negro quizás no se pierde, sino que se filtra a través del anillo hacia otro mundo.
🎯 El anillo central de un agujero negro rotatorio es como el ojo de una aguja: el más mínimo error destruye el objeto que cae, pero un acierto perfecto lo lanza a un universo espejo.
🎬 Pasar a través de un agujero negro rotatorio hacia otro universo recuerda a la idea de los agujeros de gusano, mostrada en la película 'Interstellar'.