Los científicos han encontrado una nueva manera de que el vacío pueda cambiar de repente si se forman en él estrellas superdensas de bosones. Su colapso es como una chispa que provoca una transición de fase por todo el cosmos, incluso cuando los efectos cuánticos no pueden hacer nada. ¿Será que nuestro universo también es frágil?
El Universo existe en un estado de vacío falso, como agua contenida tras una presa. Detrás se esconde el vacío verdadero, un abismo con leyes diferentes. Normalmente, el agua solo puede filtrarse en un fino hilo a través de poros (efecto cuántico), pero casi no cambia el nivel.
Pero si en el lago aparece un grumo denso —estrellas bosónicas de materia oscura—, su peso hunde el fondo. La estrella colapsa, la presión aumenta y la presa se derrumba. En un instante, una burbuja de vacío verdadero irrumpe y se expande en todas direcciones a la velocidad de la luz, desencadenando una transición de fase cosmológica: el renacimiento del propio espacio. Este proceso no requiere rarezas cuánticas; es física clásica pura.
Tal catástrofe podría ocurrir en cualquier punto del cosmos, y su burbuja, al expandirse, alteraría la expansión del Universo y las constantes fundamentales. Si se dirigiera hacia nosotros, no notaríamos su aproximación, y en el momento del impacto la materia conocida desaparecería, junto con todas las leyes. Afortunadamente, la probabilidad de tal evento en el Universo observable es ínfimamente pequeña.
🎯 Al desintegrarse el vacío falso, las constantes fundamentales, como la masa del electrón, podrían cambiar.
🎬 La idea de la desintegración del vacío falso inspiró la novela «Diagramas de vacío» de Stephen Baxter.