Los subneptunos son la clase más común de exoplanetas; sus masas y radios indican de forma ambigua su estructura interna. Si son enanos gaseosos (núcleo rocoso y atmósfera con μ < 3,8 g/mol), la existencia de interiores fundidos genera características observables. Mediante el modelo conjunto de evolución interior y clima PROTEUS se ha definido la «línea de costa de solidificación»: el límite de flujo de irradiación, dependiente de la temperatura efectiva de la estrella, que separa los enanos gaseosos fundidos de los solidificados. El 98% de los subneptunos conocidos caen en la región donde, si son enanos gaseosos, deberían existir océanos magmáticos permanentes. La fugacidad del oxígeno en el manto y la relación C/H total afectan al enfriamiento, pero los planetas con mantos oxidados y atmósferas ricas en carbono quedan fuera del estudio debido a un μ elevado. Por lo tanto, casi todos los subneptunos detectados en esta hipótesis permanecen fundidos, lo que impulsa la búsqueda de señales claras de interacción entre magma y atmósfera.
La estrella calienta su planeta como un horno calienta una olla. Para la mayoría de los subneptunos (mundos más grandes que la Tierra pero más pequeños que Neptuno), el calor es suficiente para que bajo el cielo de hidrógeno hierva eternamente un océano de roca fundida. Un modelo computacional mostró que el 98% de estos planetas descubiertos permanecen fundidos en su interior, si realmente se asemejan a enanas gaseosas con una atmósfera ligera de hidrógeno.
Si en el interior del planeta abunda el oxígeno y en el exterior el carbono, la atmósfera se vuelve más pesada y se enfría más rápido. Pero para la mayoría de los mundos, el calor interno no se ha extinguido. Esto cambia las ideas: antes se pensaba que estos cuerpos se solidifican en miles de millones de años, pero resulta que sus entrañas aún arden.
🎯 Los subneptunos son el tipo de planeta más común en nuestra galaxia, aunque no existen en el sistema solar.