Así como la levadura convierte la harina en una masa esponjosa, la "sazón" radiactiva de una supernova ayuda a moldear un planeta rocoso. Pero la dosis debe ser perfecta: demasiada, y el disco de polvo cósmico se dispersa; muy poca, y el planeta queda suelto y frío. Antes se pensaba que para entregar los materiales necesarios, la explosión debía estar tan cerca que inevitablemente destruiría el embrión del sistema planetario. Pero una nueva investigación revela un truco elegante: sus rayos invisibles atraviesan el disco y, al chocar con la materia, fabrican aluminio-26 radiactivo justo en el lugar. A un pársec de distancia (como hasta Próxima Centauri), el disco no se destruye, sino que recibe exactamente la cantidad de aluminio-26 hallada en los meteoritos. Los cálculos muestran que en los viveros estelares típicos, al menos una supernova se encuentra a esa distancia. Así que la receta para formar exoplanetas como la Tierra no es una casualidad cósmica, sino la regla. El calor del aluminio-26, que se desintegra a la mitad en apenas 717 mil años, funde el interior y separa el planeta en núcleo y corteza; tal vez así surgió nuestra propia Tierra.
tal como lo escribieron los autores, en inglés arXiv:2512.09660
A key question in astronomy is how ubiquitous Earth-like rocky planets are. The formation of terrestrial planets in our solar system was strongly influenced by the radioactive decay heat of short-lived radionuclides (SLRs), particularly $$^{26}$$Al, likely delivered from nearby supernovae. However, current models struggle to reproduce the abundance of SLRs inferred from meteorite analysis without destroying the protosolar disk. We propose the `immersion' mechanism, where cosmic-ray nucleosynthesis in a supernova shockwave reproduces estimated SLR abundances at a supernova distance ($$\sim$$1 pc), preserving the disk. We estimate that solar-mass stars in star clusters typically experience at least one such supernova within 1 pc, supporting the feasibility of this scenario. This suggests solar-system-like SLR abundances and terrestrial planet formation are more common than previously thought.
El calor del aluminio-26 fundió los primeros asteroides, creando en ellos núcleo y corteza, como Tierras en miniatura mucho antes del nacimiento de los planetas.