La luz clásica puede imitar maravillas cuánticas si se filtran astutamente parte de los datos. Los valores negativos de la función de Wigner, durante mucho tiempo sello de lo cuántico, resultaron ser alcanzables en un modelo simple con selección de eventos. Esto pone en duda la fiabilidad de las pruebas habituales.
🎯 Eugene Wigner inventó en 1932 una forma de describir las partículas cuánticas con el lenguaje de las probabilidades, pero con trampa: los valores negativos en su fórmula no son probabilidades reales, sino un artificio de cálculo. Por eso la distribución se llama «cuasidistribución».