El telescopio Webb encontró una galaxia donde el agujero negro es mucho más masivo que todas las estrellas juntas. Los científicos lo explicaron suponiendo que el agujero creció a partir de una «semilla» gigante de los tiempos del Big Bang. El modelo mostró que esa semilla actúa como una aspiradora cósmica: succiona gas, pero con potentes chorros impide el nacimiento de estrellas comunes y mantiene la galaxia «limpia». ¿Será que otros puntos rojos también descienden de esas semillas?
El telescopio James Webb ha observado la galaxia Abell 2744-QSO1, donde casi no hay elementos pesados (los astrónomos los llaman metales), y el agujero negro central pesa cientos de veces más que todas las estrellas juntas. Los escenarios convencionales no explican tal desequilibrio.
La clave podría estar en un tipo especial de agujero negro: no nació de una estrella, sino de una acumulación de materia superdensa justo después del Big Bang. Este agujero gigante (en el modelo, de unos 50 millones de soles) se comporta como un cocinero extremo. Devora gas con avidez, pero al mismo tiempo calienta tanto el 'horno' galáctico que la 'masa' estelar no puede cuajar: las estrellas no se encienden. Cuando las primeras estrellas finalmente brillan, saturan rápidamente el gas con metales. El agujero expulsa esta porción 'demasiado salada' y aspira combustible fresco y limpio del espacio intergaláctico. El ciclo se repite, dejando la galaxia casi sin metales, pero con un agujero negro descomunalmente hinchado.
Un giro inesperado: esta cocina turbulenta hace que los alrededores del agujero sean cegadoramente brillantes, como un horno abierto iluminando todo a su alrededor. Precisamente esa luz permitió al Webb detectar la galaxia en el borde del universo observable.
🎯 Los agujeros negros primordiales fueron descritos en detalle por primera vez por [scientist:Stephen Hawking]Stephen Hawking[/scientist] en la década de 1970. Sugirió que podrían ser muy diminutos, pero evaporarse con el tiempo.