Una diminuta bobina cambia las propiedades de un circuito superconductor de tal modo que su frecuencia salta un gigahercio con microamperios de corriente. Tal sensibilidad convertirá un microchip común en un detector de campos magnéticos. Una de las posibles aplicaciones es la computación cuántica.
🎯 Los resonadores superconductores captan variaciones del campo magnético mil millones de veces más pequeñas que el campo terrestre.
🎬 Este trabajo acerca los ordenadores cuánticos, dispositivos que procesan información no con bits, sino con cúbits, como en la ciencia ficción.