Los científicos compararon dos teorías de la gravedad sin materia oscura — MOND y la gravedad emergente de Verlinde — usando 23 galaxias enanas. La teoría emergente, donde la gravedad surge de información microscópica, describe mejor los movimientos de las estrellas en 21 de los 23 casos. La ventaja estadística general fue de 5,2σ, lo que habla seriamente a favor del enfoque emergente. Es como la intuición de que el calor no es un fluido especial, sino movimiento de partículas: entonces el análogo de la materia oscura sería el flogisto.
En pequeñas galaxias satélite, las estrellas en la periferia giran más rápido de lo que la materia visible permite. Como si en el tejido del espacio apareciera un patrón para el que no hay suficientes hilos. La explicación: o añadimos un armazón invisible de materia oscura (idea de Fritz Zwicky y Vera Rubin), o aceptamos que la gravedad no es fundamental, sino una propiedad emergente: se «borda» a partir de cómo el espacio empaqueta información. Esta hipótesis emergente fue propuesta por Erik Verlinde, basándose en Jacob Bekenstein.
La comprobación en 23 galaxias mostró: en 21 casos, el modelo informacional predijo el movimiento estelar con más precisión que la dinámica newtoniana modificada (MOND).
La ventaja estadística de 5,2σ equivale a una probabilidad de una en un millón de que sea casualidad.
Y como para confirmar que el mundo visible es solo un patrón superficial: dentro de una galaxia así, a simple vista solo verías unas pocas estrellas cercanas, aunque haya millones; el resto del cielo es más negro que el carbón.
🎯 Si estuvieras dentro de una galaxia así, a simple vista solo distinguirías unas pocas estrellas; el resto del cielo permanecería completamente negro.