El universo de Friedmann-Robertson-Walker (FRW) constituye un espacio-tiempo dinámico que presenta propiedades termodinámicas en su horizonte aparente. Su ecuación de estado adquiere la forma de la ecuación de Van der Waals, lo que abre la posibilidad de analizar ciclos termodinámicos y considerar el universo FRW como un motor térmico. En el trabajo, y basándose en el diagrama de fases, se examinan dos ciclos —el de Carnot y uno rectangular— para los cuales se calculan el trabajo realizado y la eficiencia. Se demuestra que la eficiencia del ciclo rectangular permanece siempre por debajo de la unidad y no supera la eficiencia del ciclo de Carnot, el límite teórico superior. Este resultado concuerda con los principios fundamentales de la termodinámica, confirmando la universalidad de estas leyes en el contexto cosmológico.
La idea del universo en expansión, propuesta por Georges Lemaître, adquiere una analogía inesperada. El espacio se comporta como un pistón en un cilindro: la energía oscura lo empuja, como el vapor. Las leyes que relacionan presión y volumen en ese «motor» se parecen sorprendentemente a las que gobiernan una caldera de vapor.
Lo más sorprendente: el horizonte del universo no es solo una frontera, emite calor, como un objeto caliente.
Los científicos examinaron dos esquemas de funcionamiento del motor cósmico: uno ideal, que establece un límite inalcanzable, y otro más simple y realista. Los cálculos mostraron que la eficiencia siempre está por debajo del techo teórico y nunca supera la unidad. Ni siquiera el universo puede crear energía de la nada.
🎯 El horizonte del universo no es solo una frontera geométrica: tiene temperatura, como un cuerpo caliente. Esto convierte la gravedad en parte de la termodinámica.