Los agujeros negros no caen en la telaraña cósmica por casualidad: tienen tamaños favoritos —10, 18 y 33 soles. A través de estas «notas» se puede oír lo rápido que se infla el universo, e incluso llegar a escuchar la energía oscura.
🎯 El pico más ligero —10 masas solares— nace del colapso de una estrella normal. Los agujeros negros de 33 soles se consideraban una rareza, pero ahora se encuentran cada vez más, y son ellos los que marcan una nota poderosa en la sinfonía de las fusiones.